173. Primer beso
Amber
Acostada junto a Leonardo en nuestra cama, con la luz de la lámpara derramando un resplandor suave por la habitación, me sentía envuelta en una burbuja de calma. Nuestros dedos estaban entrelazados, descansando sobre mi vientre, mientras la conversación iba y venía de un tema a otro con total naturalidad.
“¿Crees que Magnus y Gabriela van a funcionar?”, pregunté, girando la cabeza para mirarlo.
Leonardo soltó una risa baja y desvió la mirada hacia el techo antes de volver a mí.
“Magnus no