165. Hipótesis
Amber
Leonardo estaba furioso. El golpe seco de la puerta al cerrarse seguía resonando en mi cabeza mientras él caminaba de un lado a otro del salón, los músculos tensos y la expresión oscura. Lo observé unos segundos antes de acercarme, midiendo cada palabra que pudiera abrirse paso entre el caos de su mente.
“Leo”, lo llamé con suavidad, apoyando la mano en su brazo para frenar su andar incesante. “Siéntate conmigo. Pensemos esto con calma.”
Bufó, pero se dejó guiar hasta el sofá del rincón. Se dejó caer, pasándose las manos por el cabello con una frustración evidente. “No lo entiendo. Sabía que no era bienvenida aquí. ¿Por qué demonios vino hoy, Amber? Ella nunca hace nada sin un motivo.”
Crucé las piernas y me senté a su lado, con un tono sereno que contrastaba con su tensión. “Exacto. No vino solo a gritar o montar un espectáculo. Martina es manipuladora y calculadora. Si apareció, fue por una razón.”
Alzó la mirada hacia mí, con un destello de preocupación mezclado con rabia. “¿