Salvador despertó muy adolorido y su cabeza le palpitaba terriblemente, pero aun así se sentó, estaba en una habitación desconocida con unas piedras luminiscentes iluminando levemente el lugar, fuera del cuarto logró ver a dos guardias apostados en la entrada uno de ellos le oyó moverse y miro hacia adentro. En su mirada había una acusación, pero no dijo nada sino que salió de su puesto y se alejó a toda prisa.
Salvador por su parte intentaba recordar que había sucedido, recordaba que la ancia