Salvador no podía creer lo cansado que se sentía, sabía que era un cansancio mental, pero era como si cada fibra de su cuerpo estuviera agotada, la charla con el maralita lo había agotado de una forma desconocida para él hasta el momento, pero tenía algo pendiente que hacer antes de descansar.
—Bien Akar es momento de irnos-dijo lentamente o eso a él le pareció pues sentía aletargados todos sus sentidos.
—¿Qué fue lo que hablo con la criatura? Por un momento sentí que íbamos a morir cuando se