51. El problema es que yo…

— Mi señor… mi señor me hace daño — aseguró ella y entonces el rey tuvo que renunciar a seguir sintiendo ese melodioso sonido y dejar de hacer lo que hacía para solo acariciarle la espalda con la yema de los dedos, con un ínfimo contacto y así conseguir relajarla.

— Está bien, ya paró.

Se inclinó y dejó un nuevo beso en su espalda para luego apartarse y dejar que ella se incorporara.

— Debemos hablar — Dijo el rey girándose para darle intimidad a la mujer y que pudiera vestirse sin sentirse inc
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP