27. Me raspé la rodilla.
— Está bien, me casaré, con quien yo elija, madre, yo ya estoy enamorado, no me puedo casar con cualquiera, sería muy infeliz si no fuera ella mi esposa.
Para Padme eso fue toda una revelación¿Y si resultaba que su hijo había elegido tan mal como su sobrino?
— Así que enamorado ¿Sabes que no es imprescindible estarlo para casarse, verdad?
— Lo sé mamá, pero… la amo — fue lo único que se le ocurrió para ganar tiempo.
— Y yo me alegro, por eso quiero conocerla, si me gusta le daré mi visto bueno