28. Hola señor. ¿A quien busca?
Por fin Asad era libre para ir a buscar a su novia y casarse con ella, cada uno de los días que había pasado lejos de ella eran una tortura para él, pero a su vez solo recordar los bellos ojos de Maryam y la forma en que su rostro se iluminaba al sonreír, le daba fuerzas para seguir adelante solo de pensar que cualquier día volvería a buscarla, victorioso de su misión solo para pedirle que se convirtiera en su esposa y decirle quién era realmente.
Porque Maryam jamás supo quién era en realidad,