20. ¡Suelte a la chica!
— Mi señor, la chica a la que me mandó seguir ha sido secuestrada — decía uno de los hombres que trabajaban para el rey, tras entrar sin tan siquiera avisar en su despacho.— Se donde la tienen.
Darius III había mandado seguir a Maryam desde el día anterior, cuando ella salió de comisaría, tenía claro de quienes intentaron incriminarla en aquel asesinato, volverían a atacarla de algún modo y la mejor forma de identificar a quienes fueron era usándola de anzuelo y mandándola seguir, o eso se decí