Capítulo 7 – Falsa alarma y condiciones.
Mientras Adriano gritaba, la secretaria de Angelo se adentró en la oficina con rostro de disculpas.
—Lo siento doctor Fontana, ¿podría hablar un segundo con usted? —preguntó y, acto seguido, mostró los dientes con incomodidad.
Mientras tanto, Adriano continuaba despotricando en contra de la clínica de fertilización.
—Les haré una demanda que los llevará a la quiebra, van a quedar en la miseria —aseguró con el ceño fruncido.
Luego de hablar con su secretaria, el genetista se adentró rápidamente