A la mañana siguiente, Gianina se levantó sumamente temprano.
Se sentía inquieta.
Pensando en el inminente examen de ADN, se había pasado la noche en vela. No había sido capaz de pegar un solo ojo en toda la noche.
Encontrarse nuevamente con Adriano era otro de los motivos de su impaciencia y cierta incomodidad.
Desde que lo había visto en la clínica, de lejos, le había parecido un hombre sumamente atractivo, sin embargo, la noche anterior, que lo había podido conocer mejor y que lo habí