Capítulo 31 – O, mejor dicho, no quería.
Cuando estuvieron a solas en la mansión, Gianina sintió como que la enorme edificación caía sobre ella.
—Lo siento, Gianina —dijo Adriano, cuando cerró la puerta detrás de él.
—No tienes por qué disculparte —repuso ella con una suave sonrisa—. No te preocupes, ya iba preparada para cualquier cosa. Si vine hasta aquí no era porque creyera que no iba a suceder, sabía que era un noventa por ciento probable que esto pasara.
—Gracias por venir —dijo Adriano con sinceridad—. Si no hubieras estado aqu