Al llegar a la habitación, la cual se encontraba en la quinta planta de la clínica, Gianina ya se encontraba allí, en la cama, junto a las dos pequeñas cunas.
Adriano miró a Gianina y, acto seguido, posó su mirada sobre las cunas y su corazón comenzó a latir desbocado, y sus ojos, inevitablemente, se anegaron en lágrimas.
Lentamente, se acercó a las cunas y observó a los dos niños y las dos niñas que dormían plácidamente junto a su madre.
Le sorprendió que estuvieran dormidos, y Gianina no estu