Tras despedirse de Johana y los pequeños, asegurándole a Francesco que regresaría pronto, Gianina salió del a casa y, luego de montarse en su coche, se encaminó hacia la mansión de Adriano.
El viaje no fue extremadamente largo, sin embargo, ella lo sintió interminable. Su mente no dejaba de dar vueltas en torno a todo lo que había sucedido en el último tiempo y, en ese momento, especialmente en la traición y a las mentiras que había difundido Sarah en las redes sociales y en la prensa. Necesita