Llevaba conmigo una taza con sopa. Le había pedido encarecidamente a Jossie, la señora que me ayuda con el mantenimiento del departamento, que me ayudara a prepararla. Aunque a estas alturas, la sopa ya estaba fría, gracias al tiempo que estuve perdido por la zona.
Pero finalmente lo logré, con los nervios de punta, me detuve frente a la casa de Anabel.
Sí, estaba muy nervioso, sobre todo porque presentía su reacción, evidentemente se enojaría; sin embargo, no me importaba, era más grande mi ne