Era un nuevo día en la universidad y yo estaba más que feliz, ya había confirmado la reservación para un restaurante de 5 estrellas, había mandado a decorar un mirador que quedaba a 5 minutos de la ciudad y donde se podía ver todo el panorama, un sitio muy romántico y había comprado un hermoso collar de oro con pedrería que tenía la inicial A con una pequeña serpiente enroscada.
Todo estaba arreglado, solo tenía que invitar a Anabel a nuestra primera cita.
Llegué a la universidad, saludé a todo