No nos fuimos por lo usual. Esta vez, decidimos visitar un nuevo bar con billar que habían inaugurado hacía poco. Era un sitio tranquilo, decoración country, con música variada a un buen nivel de volumen para conversar, una zona de baile cerca del sonido, variedad en bebidas y espacioso.
Llegamos a nuestra mesa, pedimos varias rondas de tragos, al rato, pedimos una mesa de billar. Bel y César no quisieron jugar, pero si estuvieron acompañándonos y observando las partidas.
Luego de varios juegos