El Bugatti de Jean Pierre rebasó al Terzo Milleniano en una recta.
La carretera se encontraba desolada por lo que se mantuvo al lado de ella.
Bajando la ventana, vociferó.
_ ¡Adeline! Desacelera, el que llegues antes no garantiza su vida, además de muerta, claro. _ preocupado, Jean Pierre se mantiene a la misma velocidad elevada que Adeline.
La joven no acató las preocupaciones de Jean Pierre, aceleró el coche hasta aparcarlo con fiereza al frente del hospital Sonobe.
Bajándose del vehículo cor