Una semana después...
La blanquecina y pomposa bruma levitaba expedita por el agrisado cielo lluvioso. Las gotas descendían estrepitosamente sobre los tres paraguas negros. El vergel, profuso de jancitos, peonias, caléndulas y dalias, adornaban la lámina ciclópea que resguardaba el ataúd del cuarto hermano Sonobe.
Un epígrafe labrado en oro plasmaba el significado que tuvo para los hermanos. Eydrian Salvatore y Castiel Sonobe, dos vidas distintas en un mismo ser. "Amado amigo y hermano".
Cada