—- Dime Irene, ¿de cuánto tiempo estás embarazada? Mario es el padre ¿verdad? —- me pregunto.
Me quedé tan inmovil en el sitio donde estaba que no sabia que hacer, si darme la vuelta y enfrentarlo o marcharme omitiendo sus preguntas. Así que pensé que lo mejor que podía hacer era marcharme y no decirle nada, a parte de que no le importaba mi vida por muy enamorados que estuviéramos, el de mi y yo de él, ya que no teníamos futuro ninguno de los dos, mientras fuera amante de mi cuñado.
Me acerque