Nos quedamos los dos mirándonos, viendo como él sonreía dando después un sorbo a su copa de vino.
—- No puedo casarme contigo, por eso quiero que seas mi amante, mi esposa debe ser tu hermana Sofía según el testamento que mi abuelo me dejó. — me comentó.
—-¿Que tiene que ver mi hermana con tu abuelo? —- pregunte, mientras Mario se ponía de rodillas delante de mí.
—- Ella ha cuidado por varios años a mi abuelo, él le cogió mucho cariño, la trató como si fuera su propia nieta y por eso mi abuelo