Casi una hora tardó mi jefe en llegar al restaurante donde me decía que la comida era mucho mejor y se comía muy bien. Aparco el coche, bajamos los dos, entrando seguidamente en aquel magnífico restaurante. Nada más entrar en aquel local, uno de los camareros se acercó a nosotros saludando a Aaron, diciendo después que le siguiéramos hasta la mesa que previamente mi jefe había reservado por teléfono.
—- Gracias Jose, traenos el mismo vino de siempre — le comento Aaron al camarero.
—- Yo prefie