Me encontré de pronto, entre el cuerpo de Mario y la pared. Mientras me susurraba al oído que era suya, mi cuerpo enseguida reaccionó erizandose toda mi piel, era una sensación que solamente sentí una sola vez y fue cuando me hizo el amor en su casa. No quería empezar a amar a un hombre que no tenía respeto ninguno por mi hermana, su novia, pero me era imposible negarme a sus caricias y al calor de su cuerpo mientras me rodeaba con sus brazos mi cuerpo.
—- No me niegues, sabes muy bien que eres