Capítulo ochenta y seis: Dos bestias.
—Seme sincera, ¿ya no sientes nada por él? — su pregunta era difícil de responder, suspiré de nuevo antes de decir palabras,
— No lo sé. Me dolió saber que él está con ella, pero puedo entenderlo, yo estaba muerta— argumente sin mirarla a los ojos,
— Fer, si lo amas aún, no puedes negarlo— me dijo apoyando su mano en la mía,
— Puede ser, pero ya no hay chances para nosotros, él formó su vida con ella y yo, bueno, yo solo tengo deseos de venganza, es el plan que empecé— pronuncié, intent