Capítulo ciento veintiuno: La fiesta continua.
(Llego la hora de la fiesta)
— Todo salió precioso Lu— le digo a mi amiga que se ve plenamente feliz.
La música suena alegremente y todos los invitados bailan, sonríen; se divierten,
— Gracias Fer, por haberme ayudado con todo esto— asegura logrando emocionarme aún más,
— Para eso somos amigas, bueno más que amigas, hermanas— respondo abrazándola,
— ¡Yo también quiero eso! — Luca se pega a nosotras, se nota que ha llorado en toda la ceremonia, tiene los ojos vidriosos e hinchados,