Capítulo ciento treinta: Una dulce y a la vez amarga despedida.
Seguía perdido en mis pensamientos cuando mi teléfono sonó en mi bolsillo y con pereza decidí ver de quién se trataba, era un nuevo wuisap de Fer,
Fer: —Hola Matt, ¿hoy tienes algún momento libre?, necesito hablar contigo.
Me tomé unos minutos para pensar si debía contestarle o no, pero al final así lo hice,
Matt: — Hola princesa, estoy en la cabaña, hoy no iré al hospital.
Su respuesta no demoró en caer,
Fer: — ¿Puedo ir?, necesito hablar contigo hoy.
Matt: —Bueno, aquí te espero.