Capítulo cincuenta y cinco: El fin justifica los medios
Aquello era un duelo de miradas asesinas. Los dos se sostenían con fuerza la manera desafiante en que se veían. Incluso llegando a poner los brazos en jarra, ella.
Praxis proponía con sus ojos chispeantes un montón de retos para que la ardiente esposa que tenía le demostrara que en realidad no le quería allí, que no estaba en un solo pie de alegría al verlo y que no se moría de las mismas ganas que él de saltar a sus labios. Quería que le