Capítulo cinco. El cabronazo infiel.
Diane se detuvo a observar a su ex novio con detenimiento; Ernesto llevaba el cabello un poco despeinado, la camisa desabotonada, la pajarita había desaparecido y sus ojos oscuros brillaban de una forma peculiar. Podía asegurar con certeza que se había pasado de copas.
—Eso no es asunto tuyo —utilizó su habitual tono cortante e intentó continuar su camino, pero el sujeto volvió a cortarle el paso.
—Claro que lo es —objetó él —. Nadie mira a mi mujer de la