Capítulo treinta y nueve. El último movimiento.
El Café Helénico estaba abarrotado de clientes esa mañana, pero el murmullo de voces se apagaba en la cabeza de Ariadna. Cada paso que daba junto a Andreas era un golpe en el corazón. El mensaje de Leonidas ardía en su memoria, y el miedo de que descubriera su embarazo la consumía.
Andreas, impecable en su traje oscuro, sostenía su mano con firmeza. Su mirada transmitía determinación, pero ella podía sentir la tensión en sus músculos. Estaba prepa