Capítulo tres. No te vas a arrepentir.
Gael esbozó una media sonrisa que la hizo tragar saliva. Era un hombre muy guapo que exudaba encanto y…
Y aquello podría ser peligroso, se dijo a sí misma.
— Cenar, ¿eh? — repitió él, dejando la cerveza sobre la mesa —. Muy bien, yo nunca rechazo la oportunidad de cenar con una mujer guapa. Sin embargo, te lo advierto: no estoy interesado en casarme.
— Lo sé. Por eso eres perfecto.
Gael sacudió la cabeza, riendo.
— Aún no tengo claro si estás