Capítulo veintitrés. La última oportunidad.
A Britney le latía tan fuerte el corazón que no podía respirar.
—¿Qué quiere? — susurró esperando que no tuviera respuesta, pero con la esperanza de que sí.
—Olvidé ofrecerle café — dijo Owen entonces —. He preparado un poco para mí, ¿quiere acompañarme?
Fue la ocasión de volver a verlo lo que convenció a Britney de abrir la puerta, no el café. Se había quitado la chaqueta y el chaleco, pero estaba tan magnífico como siempre. Llevaba en la mano una