Ella soltó un suspiro de alivio.
Aunque sus hijos no dijeron nada comprometedor, lo que pudiera pasar después era impredecible.
Solo sabría la verdad cuando regresara a casa.
¿Cuándo podría irse?
Maya no se atrevió a moverse y esperó a que Alexander terminara de comer.
Tras unos veinte minutos, Alexander salió del comedor con un elegante traje negro. Su figura alta irradiaba un aura tan fuerte que los sirvientes bajaron la cabeza al instante.
Maya quiso preguntarle si podía irse…
pero su mera p