Capítulo 299

Alexander era como una bestia codiciosa y peligrosa. Cada encuentro con él le daba la absurda sensación de que no vería el amanecer del día siguiente.

No se atrevió a mirar atrás. Sabía que él seguía dormido.

Recordando su actitud de la noche anterior, una idea traviesa cruzó por su mente.

Fingiendo seguir dormida, cerró los ojos y lanzó una patada directa hacia las piernas de Alexander.

—Hiss…

El dolor fue inmediato y punzante; tuvo que apretar los dientes para no quejarse. Todo su cuerpo prot
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