Rheinsville era el lugar donde vivía.
Después de haberse establecido allí, tendría que reunir el valor para dejar de nuevo aquel sitio que, pese a todo, se había vuelto familiar. Si decidía mudarse, sus tres hijos tendrían que acostumbrarse a un nuevo entorno.
Pensó por un momento en enviarlos de regreso a su ciudad natal, pero desechó rápidamente esa idea.
Nunca podría separarse de ellos, aunque tuviera que trabajar el doble para llegar a fin de mes.
A la mañana siguiente, Maya despertó con un