Andy llamó a la puerta y entró tras recibir permiso.
Alexander estaba sentado detrás del escritorio, revisando documentos de la empresa.
—Lo he recuperado, Sr. Brook —dijo Andy, dejando cuidadosamente el reloj sobre la mesa.
Era el reloj de mujer que Alexander le había regalado a Maya.
Alexander apartó el documento, tomó el reloj y frotó la carcasa con las yemas de los dedos. Sus ojos oscuros eran profundos y fríos.
—Creo que tiene demasiado tiempo libre.
Andy sonrió.
—Es actriz. Tiene que desp