Maya tembló de miedo y su rostro se volvió completamente pálido.
Ella reaccionó de inmediato y cerró la puerta, pero al segundo siguiente Alexander la empujó con su gran mano y la sostuvo abierta con fuerza. La miró con ferocidad, sus ojos oscuros brillaban con peligro.
—¿Crees que puedes escapar? ¿Eh?
Aplicó aún más fuerza.
La puerta se abrió de golpe y la potente inercia hizo retroceder a Maya varios pasos.
Maya jadeó con dificultad y vio a Alexander entrar con calma, envuelto en un aura domi