Capítulo 161

A ella le gustaba fingir que era inteligente; entonces Alexander debería dejarla experimentar la sensación de ser destruida.

Alexander se enfureció de repente y esbozó una sonrisa que no alcanzó a sus ojos. Sus pupilas oscuras eran hoscas y aterradoras.

Jessica se quedó allí, horrorizada, sin atreverse siquiera a respirar con fuerza.

Alexander se puso de pie y el aire frío pareció agitarse a su alrededor.

—No creas que quedarás exenta de culpa por cualquier error solo porque alguna vez fuiste l
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