115. ¿No merecía tu amor?
Las calles de París estaban cubiertas por una delgada capa de escarcha. Era invierno, y aun así, la ciudad parecía brillar bajo la luz gris del cielo. Evelyn observaba los edificios antiguos, el río, los tejados que parecían sacados de una pintura… y sin embargo, lo único que sentía era un nudo en el estómago.
Tauriel caminaba a su lado, serio, con la chaqueta cerrada hasta el cuello y la mirada alerta. Aunque intentaban pasar desapercibidos, eran lobos en tierra extranjera, y ambos lo sabían.