109. Debes volver sana y salva
Aquel día, el sol teñía las torres de Aryndell con luz dorada, pero el interior del castillo no reflejaba paz. En la habitación de la heredera, la tensión era palpable.
Dayleen vestía su uniforme de Guardiana: pantalones oscuros reforzados con cuero, botas altas, y una capa corta con bordes dorados que ondeaba con cada paso. Sus manos se movían con destreza mientras guardaba frascos con hierbas curativas, dagas de plata y dos orbes de luz solar. Se preparaba como quien se alista para una batal