Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta del ático se abrió hacia dentro.
Marina no llamó. Tenía llave. Tres años llevaba teniendo esa llave y en tres años nunca había necesitado llamar porque este era también su sitio.
Blanca la vio primero desde el sofá y saltó al suelo con los calcetines de rayas resbalando en el parqué, atravesó el salón en cuatro zancadas y se colgó de la cintura







