Dos días después de la crisis, la sala de la Dra. Rivas tenía la persiana más alta que de costumbre.
Luz de mañana. Suave, sin sombras duras. El tipo de luz que hace que todo parezca un poco más tratable.
Laura llegó con el cuaderno de dibujo y los lápices de colores. Los mismos que había llevado a la primera visita del punto de encuentro. El cuaderno ya tenía páginas usadas. Dibujos compartidos. Un archivo de lo que habían construido sin palabras.
Santi llegó de la mano de la asistente de la c