Patricia se sentó frente a ella.
Laura terminó de leer la cláusula por segunda vez.
La leyó por tercera vez.
Después cerró el contrato.
—Explícamelo.
—El «socio fundador directo» —dijo Patricia, con la voz de alguien que ha ensayado esto pero no le sale cómodo— es Álvaro. Solo Álvaro. Mi padre tiene una categoría diferente en los estatutos. —Pausa—. El «inversor original» es Carmen. Ella aportó el capital inicial. El noventa por ciento del capital semilla de la firma vino de ella.
—¿Y la cláusu