El periódico llegó en papel ese martes por la mañana.
Laura ya no compraba el periódico en papel. Álvaro sí, desde siempre, con la constancia de quien tiene un hábito que no necesita justificar porque ningún hábito que lleva veinte años necesita justificación. Lo recogía del buzón antes del café, lo desdoblaba sobre la mesa de la cocina y lo leía en el orden en que venía: portada primero, política nacional después, economía, cultura al final.
Esa mañana llegó al desayuno con el periódico bajo e