La primavera llegó a Madrid un martes de abril.
No de manera progresiva, que es como se entiende que llegan las estaciones. De manera repentina: el lunes había nubes bajas y el frío residual de marzo y el martes por la mañana el cielo tenía el azul específico de los días de primavera en Madrid que es un azul más alto que el de otras estaciones, más vertical, como si el cielo hubiera decidido crecer de una noche para otra sin pedir permiso a nadie.
Laura tomó el café en la terraza.
La terraza de