La sala de juegos de la Dra. Rivas tenía una alfombra azul, una caja de bloques de madera en el centro y una ventana con la persiana a medio bajar.
Santi entró con el cuaderno apretado contra el pecho.
Como siempre.
Miró a Laura. Miró a su padre. Miró la caja de bloques.
La Dra. Rivas cerró la puerta con suavidad.
—Hoy vamos a construir algo juntos —dijo—. Los tres. Sin reglas. Lo que salga.
Álvaro y Laura se arrodillaron a los lados de la caja al mismo tiempo. Un movimiento simultáneo, sin coo