El abogado de Valentina llamó un lunes por la mañana.
Se llamaba Ramón Ors y llevaba veinte años siendo el notario y abogado de Valentina Valdés, lo que en términos prácticos significaba que había gestionado los pocos documentos legales que Valentina había necesitado en ese tiempo y que la había conocido lo suficiente para saber que cuando decía que no necesitaba nada no significaba que no tuviera nada sino que no quería hablar de ello.
—Señora Valdés —dijo Ors—. Hay testamento. Y hay algunas c