Santi llegó a Madrid un martes, sin avisar la hora exacta, con la misma naturalidad con que llegaba siempre cuando el viaje no tenía otro propósito que el de llegar.
Nora se había quedado en Lisboa con Valentina niña, que tenía función escolar esa semana y no quería perdérsela ni por Madrid ni por nada, así que Santi viajó solo, con una mochila pequeña y un cuaderno de bocetos que llevaba encima incluso cuando no pensaba usarlo.
Fue directo a casa de Lucas y Andrés.
No a la de Laura y Álvaro, l