Don Raúl llegó el martes sin traer nada.
Laura lo notó de inmediato, en cuanto abrió la puerta, esa ausencia inusual de la bolsa pequeña que siempre cargaba, fuera con plantas nuevas, semillas, o cualquier otro objeto destinado al balcón.
—No traes nada —dijo, sin poder evitar el comentario.
—Es la primera vez en siete años —respondió Don Raúl, con una sonrisa breve, como si la observación de Laura confirmara algo que él mismo había notado.
Entró, dejó el abrigo en el perchero con la misma prec