Capítulo 73 —Respirar
Narrador:
Las horas se alargaron como cuchilladas. Renzo revisó su teléfono otra vez y frunció el ceño: ella no aparecía, no le respondía las llamadas, no le enviaba un mensaje, nada. Al principio intentó convencerse de que estaba en el ala este de la mansión, distraída en alguna cosa, o tal vez caminando por los jardines. Pero cuando bajó a la cocina y nadie la había visto, la inquietud empezó a convertirse en una furia contenida.
—¿Dónde carajo está? —murmuró, atravesando