Capítulo 23 —Plata y champagne
Narrador:
La cabaña estaba en silencio. Afuera, el bosque crujía con el viento y el murmullo lejano del agua del lago. Mateo dejó la mochila sobre el sillón, se descalzó y se sirvió un vaso de agua de la jarra que había en el refrigerador. Apenas bebió, buscó el teléfono que Eros le había dejado y lo encendió. Marcó un número de memoria. No tardó en escuchar la voz de Sofía al otro lado.
—¿Mat? —susurró ella, como si temiera que alguien la oyera.
—Soy yo. —respiró