Mundo ficciónIniciar sesiónPedro se mostró contento de que nos fuéramos antes de que se armara el embotellamiento cotidiano a la salida del cerro. La ruta no estaba muy cargada y en cuarenta minutos estábamos en el centro. En la oficina, encontré a Mauro explicándole a Majo algo sobre una cuenta, sentados con las sillas pegadas y perdiendo más tiempo en mirarse que en prestar atención a la cuenta. Me obligué a contener mi impaciencia, pero Majo notó que me







